Gráfico winrate equilibrio

Rake y Rakeback en Póker: Cómo Afectan Realmente al ROI y al Punto de Equilibrio según el Nivel (2026)

Los jugadores de póker hablan mucho sobre el win rate, la varianza y “tener suerte”, pero el rake es el único coste que nunca descansa. En 2026, las estructuras de rake siguen siendo una de las principales razones por las que dos jugadores con un nivel de habilidad similar pueden acabar con resultados muy distintos. El rake afecta directamente al ROI, eleva el punto de equilibrio y puede hacer que ciertos juegos sean matemáticamente poco atractivos si no tienes suficiente ventaja, volumen o recompensas. Lo complicado es que el rake no se percibe como una “pérdida” inmediata, por eso muchos jugadores subestiman cuánto EV consume de forma silenciosa.

Qué es realmente el rake y por qué golpea más fuerte en micro límites

El rake es la comisión que la sala de póker retira de un bote (cash games) o del buy-in (torneos). En mesas de cash, normalmente se cobra como un pequeño porcentaje del bote, y suele existir un límite máximo (cap) que depende del nivel. Ese cap es un detalle clave: en límites altos se alcanza con menos frecuencia en relación con el tamaño medio del bote, así que el rake representa una porción menor del dinero por el que se compite.

En micro límites ocurre lo contrario. Los botes son pequeños, pero se ven muchos flops y una proporción alta de manos termina con rake. Incluso cuando hay cap, se alcanza con frecuencia porque los botes multiway son habituales. Como resultado, el rake por cada 100 manos puede representar un porcentaje enorme de lo que un jugador sólido puede ganar de forma realista en esas mesas.

En la práctica, los micro límites suelen convertirse en una “zona de compresión de ventaja”: puedes jugar bien, pero la winrate máxima posible queda limitada por la cantidad de dinero que se retira de la mesa. Por eso, en niveles bajos importan más de lo que parece dos cosas: (1) la selección de mesas y (2) lo eficiente que seas evitando spots marginales que generan rake (por ejemplo, pagar demasiado preflop o jugar botes pequeños fuera de posición).

Cómo el rake cambia tu punto de equilibrio (con una fórmula simple)

Para entender el punto de equilibrio, hay que separar tu rendimiento “puro” en póker del coste estructural. Una forma útil de verlo es esta: tu winrate antes de rake debe ser lo bastante alta como para cubrir el rake; de lo contrario, en la práctica estás jugando para pagar a la sala.

Una aproximación sencilla para cash games es: Winrate de equilibrio ≈ rake pagado por 100 manos − rakeback devuelto por 100 manos. No es un modelo perfecto, porque el rake se paga de forma desigual (pagas más cuando entras en más botes), pero marca bien la dirección. Si pagas 10 bb/100 en rake y recibes 3 bb/100 en recompensas, necesitas al menos 7 bb/100 de ventaja antes de rake solo para quedar a cero.

Esto explica por qué dos jugadores pueden tener gráficos parecidos en PokerTracker y aun así resultados finales muy distintos: el jugador con rangos preflop más sólidos, menos líneas de limp/call y menos calls marginales postflop suele pagar menos rake por mano. Si además tiene un buen sistema de recompensas, su punto de equilibrio baja mucho respecto al jugador que juega cada spot “porque el bote es pequeño”.

Impacto en el ROI según el nivel: qué cambia de NL2 a mid stakes

El rake no escala de forma lineal con los límites. Esa es una de las razones por las que subir de nivel puede sentirse más “fácil” de lo esperado, incluso con un salto real de habilidad. Cuando pasas de NL2 a NL10, normalmente no solo juegas botes más grandes: también te enfrentas a un cap distinto y a una proporción diferente de botes con rake en relación con el tamaño medio del bote.

En los niveles más bajos, un regular decente puede aspirar a una winrate después de rake de algo así como 2–5 bb/100, dependiendo de la sala, el pool y las condiciones de las mesas. Lo de “después de rake” es esencial. Un jugador puede estar generando bastante más EV, pero el rake se queda con una parte enorme. Por eso muchos gráficos de micro límites parecen planos durante periodos largos: varianza más rake es una combinación dura.

En low y mid stakes el rake sigue importando mucho, pero el cap deja de ser tan asfixiante. Además, el rakeback suele tener más peso en términos reales porque generas más rake en moneda por hora, lo que hace que los programas de recompensas sean más relevantes. El resultado: la misma ventaja relativa puede traducirse en una winrate neta bastante mayor que en micro límites.

Ejemplo práctico: winrate de equilibrio en distintos límites

Para simplificar, pensemos en bb/100. Imagina tres jugadores con la misma habilidad relativa frente a su pool, cada uno capaz de generar 12 bb/100 de EV antes de rake en sus partidas (es un número optimista, pero sirve para ilustrar diferencias). Ahora supongamos que el rake efectivo pagado es:

• Micro (por ejemplo, NL2): 10 bb/100 pagados, 2 bb/100 devueltos en recompensas → coste neto de rake = 8 bb/100 → winrate final ≈ 4 bb/100.
• Low (por ejemplo, NL25): 7 bb/100 pagados, 2,5 bb/100 devueltos → coste neto = 4,5 bb/100 → winrate final ≈ 7,5 bb/100.
• Mid (por ejemplo, NL200): 4 bb/100 pagados, 1,5 bb/100 devueltos → coste neto = 2,5 bb/100 → winrate final ≈ 9,5 bb/100.

No se trata de afirmar que estos números exactos se aplican en todas partes; cada sala es diferente. El punto es estructural: el coste neto de rake medido en bb/100 suele ser mucho más pesado en micro límites. Así que incluso si eres “igual de mejor” que el pool, tu ROI real será menor en los niveles más bajos porque más EV se elimina antes de convertirse en beneficio.

Gráfico winrate equilibrio

Rakeback en 2026: qué aporta de verdad (y qué no)

Rakeback es cualquier mecanismo que devuelve parte del rake que generas: acuerdos de rakeback directo, puntos de recompensa, cashback, niveles VIP, leaderboards o misiones. En 2026, la mayoría de salas grandes siguen empujando hacia sistemas escalonados en lugar de rakeback fijo, lo que hace que el valor real dependa mucho del volumen y la constancia.

La verdad importante es que el rakeback no convierte una estrategia perdedora en ganadora a largo plazo, salvo que estés muy cerca del break-even. Las recompensas pueden suavizar la varianza y bajar tu punto de equilibrio, pero no crean ventaja de póker. Si tu juego es negativo EV frente al pool, en la práctica solo estás transformando parte de tus pérdidas en “devoluciones”. Eso puede ayudar a corto plazo, pero no corrige el problema principal.

Donde el rakeback sí marca la diferencia es en ganadores pequeños y formatos de margen fino. Si ganas 1–2 bb/100 después de rake, un extra de 2–3 bb/100 en recompensas puede duplicar tu beneficio. Por eso el rakeback suele ser una parte clave del grind profesional basado en volumen, sobre todo en formatos con ventajas naturalmente menores (algunos pools de fast-fold, entornos con muchos regulares y ciertos calendarios MTT de ROI bajo).

Cómo evaluar un rakeback: checklist práctico

En 2026, muchas ofertas parecen mejores de lo que son porque el porcentaje anunciado no es el retorno efectivo. Conviene evaluar recompensas como si fueran un contrato, no una promesa de marketing. Empieza por lo esencial: cuál es el valor real en efectivo por 100 manos (cash) o por torneo (MTT), y qué tan estable es con el tiempo.

Una manera sólida de comparar es convertir todo a bb/100 o a €/hora. Por ejemplo, si generas 50 € de rake en una sesión y recibes 10 € en recompensas, eso equivale a un 20% de rakeback efectivo en esa sesión. Pero también debes comprobar si el valor depende de mantener un nivel VIP, si las recompensas caducan y si el sistema te empuja a perseguir volumen de forma poco saludable (lo que suele llevar a jugar cansado, perder EV y acabar regalando más de lo que recuperas).

Por último, valora el coste de oportunidad. Una sala con recompensas algo menores pero mesas más blandas puede resultar más rentable que una con rakeback alto llena de regulares fuertes. En resumen: tu ventaja contra los rivales sigue siendo el motor principal del beneficio. Las recompensas son un motor secundario, relevante, pero no el núcleo.